continúan las cartas de amor que te escribiré hasta el fin de mis días... (carta número dos)
leoncillo: cuando jugaba, las esquinas se daban la vuelta para seguirme.y yo, intentaba que no pudieran ver donde estaba...
quería tener capacidad para desparacer y así, creaba formas de camuflaje; pero al ocultarme convirtiéndome en acera o edificio, comencé a oír a los adultos hablar sobre el amor. al hablar, lo hacían con simpleza, quizás relajo y me impresionaba entender que era una liviandad la que se sentía amando entonces...
unas simples pasiones era de aquello de lo que siempre murmuraban y me quedaba tras todas las puertas ojos abiertos, pasmada de tanta sensibilidad humana.
y quería saber donde te habías ocultado tú...porque podríamos haber jugado a besarnos tras las puertas...
siempre que estaba en mi barrio, los chicos venían a lanzarme flores por arriba de la reja de la casa de la abuelita que conoces.
me enviaban dulces y cartas y cuando miraba sus caras no podía reconocerlos, es que ya conocía tu cara y la de ellos a pesar de que las veía a diario, no las hallaba familiares...
y pensaba. así entonces debe ser como los adultos aman. agarran las flores que les son lanzadas, se comen los dulces y leen con ansia las cartas, sin importar que el rostro elegido, nunca antes lo hayan conocido.
los adultos sabían como hallar entonces ese rostro?
o se conformaban con los dulces?
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cuando ví tu carita en la plaza "los héroes", me bamboleó el cerebro y me dijo, ey! se parece a miles de rostros...
pudo haber sido que mi interior sabía de tu existencia? o era el rostro que se vino en mil sueños que tuve con el tuyo desde siempre y que nunca he logrado recordar?...
yo a veces hablo de tu rostro.
tu rostro es como te presentas ante todo.
gigante de jardines integrados.
integrado jardín gigante...
espera mi tercera carta...


Navegante dijo
Ya sabias de su existencia Tania...... Que hermoso es amar!
Abrazo. =)
23 Agosto 2006 | 12:07 PM